Todos recordamos esos dientes de leche que empezaban a moverse hasta casi quedar colgando de un hilo pero que no acaban de caerse, pero era tal la impaciencia por la llegada del ratoncito Pérez que había que conseguir su caida por lo civil o por lo crimilar.
Lo típico era el pititaco dado a traición por la abuelita con cara de buena persona o el atar con un hilo el diente al pomo de una puerta y esperar a que se abriese, pero hay gente mucho más ingeniosa…
¡Mandándolo a la luna!
¡On the road!
¡Vamos Tobi, coge ese diente, digo … esa pelota!
¡Una Toy Story!
Seguro que hay quien haya hecho locuras como estas o similares. Cuéntanos tu caso.



Ufff!!! menudo daño siento al verlo, pobres chavales xd, parece que hay padres que siguen con las tradiciones trogloditas por lo que veo!!! jajaja. Buenos vídeos.
Y que lo digas, están locos estos americanos!!